La economía puede repensarse desde su sentido más profundo

Tuve el privilegio de hacerle una entrevista a Pedro Tarak, para la revista Reporte Publicidad, sobre las Nuevas Economías.

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por: Pablo Benavides
foto: Sustainable Brands Buenos Aires

 

LA ECONOMÍA PUEDE REPENSARSE DESDE SU SENTIDO MÁS PROFUNDO

 

Tarak es un gran referente de las nuevas economías y de las Empresas B, y tiene amplia trayectoria en el ámbito de la sustentabilidad y la RSE. Sostiene que en un futuro aquellas empresas que no den soluciones a los problemas sociales y ambientales dejarán de ser competitivas, y afirma: “Hay una conciencia que se va ampliando, desde una concepción muy individualista de la Revolución Industrial, hacia una conciencia más colectiva y más integradora de la Tierra”.

¿Es posible pensar una economía que incluya respuestas a los problemas sociales y ambientales?

 

No solamente es posible sino que empieza a caerse de maduro que estamos en un momento de transición donde los problemas sociales y ambientales no pueden ser considera‐ dos por fuera de la economía. Lo que se conoce como externalidades.

 

Hoy gran parte del debate económico es de naturaleza financiera, sin cuestionar en ningún momento su integralidad. Al mismo tiempo que nuestra conciencia se va ampliando desde lo fragmentado y sectorial hacia lo holístico e integral, interconectando todas nuestras realidades humanas –las individuales y comunitarias– con nuestra dimensión de la Tierra, nos damos cuenta de que las mismas empresas pueden generar un valor integral, sin excluir la creación de valor financiero para sus accionistas. Cuando vemos que en las escalas microempresarias las empresas pueden ir, gradualmente, reestructurando su sentido, nos damos cuenta de que la economía también puede repensarse desde su sentido más profundo. De que este cambio a nivel más micro que vamos notando también puede darse a nivel macro.

 

En este momento hay una conciencia que se va ampliando, desde una concepción muy individualista de la Revolución Industrial, hacia una conciencia más colectiva y más integradora de la Tierra. Este es el camino de la integralidad.

 

Te escucho bastante optimista frente a estas señales de cambio. De ser así, ¿nos podrías explicar por qué?

 

Sí, claro que soy optimista. Porque estoy viendo cómo las empresas se están reestructurando a nivel organizacional y expresándose, jurídicamente, en un modo tipo legal que son las Empresas B.

 

Si bien hoy somos apenas alrededor de 1.700 empresas en todo el mundo, la progresión es casi geométrica. Como sabemos, las Empresas B tienen como propósito la generación de bienes públicos y también de lucro privado. Lo que parecería es que el mundo empresarial estaba orientado a generar únicamente lucro privado para los accionistas, pero siempre con externalidades sociales y ambientales negativas. El desafío ahora es lograr evolucionar para que las empresas del mundo microeconómico puedan generar bienes públicos y lucro privado al mismo tiempo.

 

Vos hablás de una correlación entre la microeconomía y la macroeconomía, y también te escuché mencionar algo respecto de los puntos de mutación. ¿Podrías darnos un ejemplo de un punto de mutación y de cómo se vincula con las nuevas economías?

 

Sistema B está muy orientado a ir construyendo varias comunidades interconectadas entre sí. Una de esas comunidades son las Empresas B. Un punto de mutación muy importante lo encontramos cuando tenemos que elegir dentro de las opciones posibles para construir una empresa. Hoy por hoy, las SRL, las SA, las cooperativas, todas tienen como foco la responsabilidad puesta en el cuidado de sus conformantes. En los estatutos constitutivos de estas formas de organización uno sabe que, por legislación previa, tienen que establecer la preferencia de cuidado o responsabilidad fiduciario para los accionistas. Entonces, un punto de mutación muy claro aparece cuando ampliamos la responsabilidad fiduciaria de las Empresas B, incorporando las variables de otros públicos de interés, trascendiendo el objetivo del retorno de la in‐ versión. Me estoy refiriendo a su expansión hacia los trabajadores, a las comunidades donde operan, a toda la cadena de valor, a la Tierra y, a su vez, haciendo todo esto desde una gobernanza transparente y rindiendo cuentas de su gestión en forma cotidiana.

 

¿Es este un cambio que va desde el interés particular de los accionistas –a corto plazo– a otros stakeholders, y además incorpora la mirada de largo plazo?

 

Totalmente. Lo que pasa es que cuando incorporás los intereses de la comunidad donde opera la empresa y las necesidades de la naturaleza, y de la Tierra, como consecuencia inmediata, entran otros parámetros temporales. Una vez que ya tenés la legislación que legitima este accionar, eso permite que los directores o gerentes de estas nuevas formas de empresa puedan equilibrar esta diversidad de intereses en sus decisiones estratégicas. Incluyendo la posibilidad de retornos financieros pautados en el tiempo pero equilibrados con la creación de valor en un sentido más amplio. Y acá viene otro punto de mutación, fundamental, que es el propósito. La Empresa B tiene como propósito la generación de bienes públicos, y para lograrlo utiliza la fuerza del mercado –mediante una actividad de producción de bienes y servicios– para dar solución a problemas sociales y ambientales. Incorporando este propósito al objeto social del estatuto, y a las herramientas de gobernanza de la empresa, tamizando todas sus relaciones y maneras de hacer negocio de acuerdo con dicho propósito.

 

¿Algún ejemplo?

 

La Yerba Mate Guayakí es un ejemplo. El propósito es la regeneración y mantenimiento de la selva misionera en tres países, y el desarrollo de economías dignas para comunidades que dependen de esa selva. Produciendo al mismo tiempo yerba mate bajo sombra de modo orgánico y comprando ese insumo a aquellos que son de esa zona, pequeños productores, comunidades indígenas. Esto luego se exporta en 21 productos a Estados Unidos y se ofrece en más de 12.000 puntos de venta. Cuando uno vende estos productos, automáticamente, le permite al consumidor ser aliado de esta causa, de este bien público. Cuando se lo ofrece al inversor, el inversor ya sabe que está invirtiendo con este propósito. Cuando se les compra a los proveedores, el proveedor ya sabe que está apoyando este propósito. En el caso de Guayakí, como tiene ese propósito tiene la responsabilidad fiduciaria ampliada, y esto tamiza todas sus decisiones estratégicas.

 

¿Qué tipo de formación es necesaria a la hora de implementar un cambio de esta naturaleza?

 

Todo esto es un fenómeno muy vinculado con dar el ejemplo. Puede hacerlo cualquiera, alguien con muy poco desarrollo educativo. De hecho tenemos ejemplos de empresas con propósitos públicos en la Puna, simplemente porque para ellos resulta algo muy natural. Por eso no lo asociaría, necesariamente, al grado de educación o de formación de las personas.

 

Entonces, más bien te preguntaría: ¿qué tipo de personas hacen falta?

 

Es que se trata de un sistema de contagio entre las personas que lo hacen. Vos das el ejemplo y automáticamente se genera un fenómeno de curiosidad, de resonancia en otros, porque a otros les está pasando lo mismo. Muchísima gente, en todo el mundo, está sintiendo que estamos llegando al límite de un sistema económico desarrollado hace 300 años. Mucha gente dice que los políticos lo tienen que resolver. Pero mucha otra gente dice que debemos resolverlo y hacerlo nosotros mismos, de todas maneras. Entonces se empiezan a compartir ejemplos inspiradores entre las personas. Y por eso estamos viendo que cada vez son más los que quieren colocar en el centro del propósito el concepto de la regeneración. Entonces empezás a conectarte con otro que también anda con la misma sensibilidad y nivel de conciencia, aunque no sea del mismo rubro o de la misma actividad, piensa: yo también lo puedo hacer desde la hotelería, yo lo puedo hacer desde la banca y yo lo puedo hacer desde la industria textil, por dar varios ejemplos.

 

¿Cuán importante considerás que es el contagio de esta manera de hacer negocios desde el punto de vista del marketing y la comunicación?

 

Es sumamente importante. Esto que escuchamos en las conferencias de Sustainble Brands Buenos Aires acerca de que “Hacer es el nuevo Decir” es lo que ya decía el famoso lema de Gandhi: “Sé vos mismo el cambio que querés ver reflejado en el mundo“. La legitimidad para poder emitir palabra con peso te la da el propio accionar, y eso ya habla por sí solo. Entonces, en realidad, el contar la historia tiene mayor efecto que el tratar de vender.

 

Recientemente se acaba de realizar, en New York, una manifestación muy importante con motivo del cambio climático. ¿Cómo vincularías este hecho ambiental al escenario actual de la economía global?

 

Si analizamos las consecuencias de la marcha de New York podemos advertir que en los próximos años algo nuevo va a suceder y que la economía va tener que dar respuesta a una necesidad de equilibrar el clima en un máximo de 2 grados, por encima del de la Revolución Industrial. Esto se ve en todos lados, en las empresas y en las posturas de los países que son los grandes emisores del efecto invernadero. Y esto no se puede hacer desde la política, esto sólo se puede gestionar desde la economía. Estoy diciendo que la necesidad de bajar las emisiones se va a convertir en un elemento intrínseco de la dinámica económica mundial. Va a dejar de ser algo solamente ambiental y pasará a incorporarse al corazón de la economía. Las empresas que no hagan esto, definitiva‐ mente, van a perder competitividad. Las empresas que quieran competir por el flujo de inversiones en el mercado, y no se adapten a esta necesidad común a todos, a este bien público que necesitamos generar entre todos, creo que dejarán de ser competitivas.

 

Hoy en día, el propósito de regenerar nuestros ecosistemas pareciera ser, únicamente, una variable ambiental, pero entiendo que me estás diciendo que se va a transformar en una variable competitiva dentro de la lógica de las nuevas economías. Es decir, que aquellos que no la tenga en cuenta van a perder competitividad. ¿Entendí bien?

 

Claro, es que aquí está el punto. Cuando decimos que ahora el propósito global es limitar el aumento de la temperatura a 2 grados, eso es una decisión que incide en cualquier política económica. Toda la negociación del Protocolo de Kioto y del Convenio del Cambio Climático, si tuviera que hacerte una síntesis, sería: cómo logramos limitar el aumento de la temperatura para que sólo aumente dos grados y no más que dos grados, en relación a la era industrial. Esto es de lo que se está hablando a nivel global. Lo que estoy queriendo señalar con esto es el reflejo de un camino hacia la integralidad, entre el mundo y la Tierra. Nos‐ otros habíamos separado la economía del medio ambiente y de la sociedad. Venimos de la historia de los fragmentos. Cuando esto se logre, la dimensión clima (no medio ambiente) entrará en la dimensión económica, para fusionarse con ella. Cuando nosotros logremos integrar lo social y lo ambiental con lo económico y lo financiero, y logremos gestionar estos indicadores e instrumentos, volveremos a ser lo que siempre fuimos. Mundo y Tierra como parte de una misma realidad. Y no nosotros en “el mundo” y la Tierra (biósfera) como algo separado.

 

Pero, ¿cómo afectaría esto a la economía de las industrias?

 

Esto hace que las industrias, automotriz, petrolera, minera, ambiental, se vean, sí o sí, implicadas. Se necesita realizar una restructuración de la economía. Imaginate Brasil, que es uno de los principales “proveedores” de agua y de humedad para toda la Tierra, y de fijación de carbono y de gases de efecto invernadero. Estos servicios ecosistémicos que Brasil nos brinda van a cotizarse en los debates económicos y ya no más en los debates ambientales, única‐ mente. Esto nos pone frente a un nuevo mapa de competitividad macroeconómica. Cuando entendemos que la deforestación es algo que afecta a la economía y no solamente al medio ambiente, la cosa cambia. En la Argentina, por ejemplo, la deforestación está pensada, únicamente, como un tema ambiental y no como un tema económico.

 

EL CAMINO DE LA INTEGRALIDAD

 

“Pienso que estamos entrando en una nueva etapa de ‘integralidad’ de las personas, de las sociedades, de las economías. De integrar las distintas partes. Nosotros por muchos siglos vivimos segmentándonos. De hecho, considero que la historia de la humanidad y de la Tierra tiene que ver con cómo nos vamos integrando. Yo creo que muchas filosofías y religiones ya venían con la idea de integralidad, entendiendo que todos somos parte del todo. Y esto se va viendo reflejado en las empresas: cuán integradas son las organizaciones a nivel micro y, a nivel macro, cuán integrada es la política y la economía. Solamente hace falta ver la dinámica de la política y la economía para entender que se caracteriza por los fragmentos. El fragmento más poderoso en cualquier realidad nacional y global, hoy por hoy, sigue siendo el fragmento económico, muy caracterizado por lo financiero. Y de lo que estamos ha- blando es de cómo vamos a lograr integrar todo y crear valor ambiental y social además de resultados financieros.”

 

PEDRO TARAK

 

Como abogado, Tarak se dedicó desde sus inicio al derecho ambiental para luego poner toda su atención en la promoción de las Nuevas Economías. Cuenta con una larga y amplia trayectoria en el ámbito de la Responsabilidad Social Empresaria y de la Sustentabilidad. Fue cofundador de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), además de primer presidente internacional de la Fundación Futuro Latinoamericano (Quito) y primer representante de la Fundación AVINA en América Latina. Actualmente, es Director de Sistema B y cofundador de Em- prendia, empresa B especializada en comunicación para líderes y equipos comprometidos a que la sustentabilidad y la regeneración de ecosistemas se conviertan en un valor principal de las personas, del mercado y de la ciudadanía.

 

– Nota publicada en la revista REPORTE PUBLICIDAD #107

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